miércoles, 26 de junio de 2013

El caballero del siglo XXI


Fue la semana pasada cuando crucé palabra con el caballero del siglo XXI.

 
Yo había adelantado la clase de México con mi amigo Lalo. La clase estuvo interesante, porque habló la profesora sobre las costumbres en el porfiriato. Nos comentaba que el hombre tenía que llevar a la mujer del lado de la pared, ya que era una falta de respeto dejarla hacia la calle.


Terminó la clase. Me despedí de Lalo. Iba rumbo a la salida y recordé que debía hacer unas cosas. Concluí mis pendientes y decidí irme. Ví la hora y ya era muy tarde. De nada me sirvió haber adelantado clase, pues había salido a la misma hora.


Estando ya en el paradero ví que venía el micro que tomaría con dirección a Tacuba. Había mucha gente esperando y ya no alcancé lugar. Hice una mueca, pues eso me desagradó mucho y más porque comenzó a llover. No duró mucho mi desgracia. Vi llegar el RTP y me dirigí con la demás gente que lo esperaba. Se subieron los que estaban enfrente de mí. Eran bastantes y me preocupé, sentí que no había alcanzado lugar de nuevo. Fue en ese momento que escuché una voz de hombre que me decía adelante, lo miré, le sonreí y le dije gracias. Es raro que un chavo te conceda el paso.

 

Por casualidad, él era de la clase que habíamos adelantado mí amigo y yo. Me preguntó que estudiaba. Y le contesté Economía.  Continuamos conversando. Se desocupó un lugar, me cedió el asiento, el cual negué pues ya faltaba poco para llegar a mí destino. Bajamos en Tacuba. Llovía intensamente.  Él sacó su paraguas y nos cubrimos. También me ofreció su brazo para que camináramos juntos rumbo al metro, esto me dio algo de pena, pero accedí pues no le haría una grosería.

 
Al llegar a las escaleras del metro tuvimos que separarnos. Él tenía que dirigirse hacia el metro, y yo irme a la derecha a tomar la combi que me llevaría hasta mí casa. Me despedí con un beso en la mejilla, pues así estoy acostumbrada. Él me correspondió. Después estiro su brazo, dándome la mano. Me desconcerté, ya que si me despido de beso ya no doy la mano. Ya que sostuvo mi mano, con una caravana de príncipe se agacho y la besó. No creí lo que estaba sucediendo. Después me fui rápidamente sin palabra alguna.


Ya estando en la combi, sonreí y pensé que no cabe duda que aún existen los caballeros, en pleno siglo XXI.

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